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Nuestro Laboratorio Técnico ha sometido a diez TFT de 15 pulgadas a las pruebas más duras y rigurosas. El objetivo es comprobar y analizar cuáles son las razones en las que nos debemos fijar a la hora de adquirir una pantalla de estas características.

 

 

 

 

¿Quién de nosotros no se ha planteado alguna vez desechar de su escritorio ese voluminoso monitor CRT que lo ocupa "todo", en favor de una liviana y atractiva pantalla TFT? Mucho usuarios ya lo han hecho y el resto se lo está planteando. La cuestión que queremos responder en las siguientes páginas es si merece la pena. Así, vamos a señalar las características que tiene esta tecnología en alza, con sus ventajas e inconvenientes.

Lo primero que llama la atención de las pantallas TFT es su "delgadez", lo que las hace infinitamente más cómodas de transportar. Ni que decir tiene que suponen un importante ahorro de espacio, siendo incluso posible, en algunos casos, colgarlas en la pared como si de un cuadro se tratase. Por otro lado, gracias al cristal líquido de sus pantallas, las emisiones de las TFT son mucho menores que las de las CRT, eliminando las magnéticas. Prácticamente todas se ajustan al estricto estándar TCO'99, que especifica valores muy bajos de emisiones, energía y ecología.

Las pantallas TFT convencionales usan pixels de cristal líquido retorcidos. Cuando se le aplica electricidad, se alinean. La mayoría de ellos proporcionan imágenes perpendiculares a la pantalla y muchos de ellos no son efectivos a partir de rango 90-120º. Este tipo de periféricos varían mucho de un fabricante a otro en cuanto a color, claridad y contraste. Veamos todo esto en detalle.

Condenados a convivir

La tecnología TFT ( Thin Film Transistor , transistor de película fina) es completamente diferente a los tradicionales CRT ( Cathode Ray Tube o tubo de rayos catódicos). Las TFT han tenido siempre una s erie de limitaciones. Por ejemplo, sus limitados ángulos de visión. Lo normal son 90º en horizontal y 120º en vertical, y en el mejor de los casos 160 en ambos lados. Mientras tanto, los CRT llegan casi a los 180º en ambos casos. Lo ideal en la tecnología TFT es estar mirando a la pantalla justamente en frente. A medida que el espectador se mueve hacia un lado, la calidad de la imagen se degrada. Esto lo convierte en una solución monousuario. Otros aspectos a mejorar son el color, la claridad y el contraste, en comparación con los convencionales CRT.

Muchos usuarios miran una pantalla TFT y sienten que las imágenes son mayores que en monitores CRT del mismo tamaño. De hecho, lo parecen porque realmente lo son. Los CRT se miden por las dimensiones de su pantalla física (ya sea de 15, 17, 19, 21 o más pulgadas) desde una esquina a otra, o sea en diagonal. Pero el área visible de un CRT es menor que su tamaño de pantalla. Por ejemplo, un monitor de 17 pulgadas tiene usualmente entre 15,6 y 16 pulgadas. En contraste, las TFT se miden exclusivamente por su área visible, por lo que una de 15 tiene un área visible de 15 pulgadas también.

Resolución, la clave

Los monitores TFT están configurados como una cuadrícula. A diferencia de los CRT que tienen alrededor de dos mil pixels físicos, la mayoría de las pantallas de 14 y 15 pulgadas cuentan con 1.024 x 768 pixels . Por la misma razón, la mejor resolución para las de 18 pulgadas es 1.280 x 1.024, debido a su propio tamaño. Usando una resolución menor, como 800 x 600, se reduce el área visual; si se emplea un algoritmo para usar toda la disponible, se pierde claridad.

Esta función de expansión equivaldría a usar un zoom , con la consiguiente pérdida de definición, que es inapreciable cuando usamos texto, por ejemplo. Al contrario que los CRT, la mayoría de los vendedores recomiendan usar frecuencias de muestreo bajas, 60 o 70 Hz, siempre que este valor nos proporcione una calidad de imagen buena. La realidad es que una imagen a 1.024 x 768 suele tener más calidad a 60 que a 75 Hz en una pantalla TFT. Esto tiene una explicación sencilla: las moléculas de cristal líquido amortiguan el parpadeo, por lo que las altas frecuencias no son tan importantes. Lo ideal es escoger la que pensemos que nos da más calidad con un modelo concreto.

A pesar del atractivo de las TFT y de sus numerosos beneficios, los monitores CRT son la mejor opción para muchos clientes. Las personas que necesiten trabajar con varias resoluciones, especialmente 1.600 y superiores, lo harán mejor con CRT porque las primeras no soportan esas cifras y pierden mucha calidad si no trabajan a tamaños estándar. Además, el precio también es otro punto a su favor. Por la misma cantidad de dinero podemos conseguir monitores CRT más grandes que pantallas TFT.

No obstante, no hay duda de que las pantallas planas son el futuro y tienen una gran cantidad de bazas a su favor, desde el ahorro de espacio hasta un brillo y contraste mejorados.

Características ópticas

Llega el momento de ofrecer una pequeña explicación de las características más importantes de las pantallas, y monitores en general, para comprender mejor la tabla  adjunta. Empezamos con la resolución, que es el número de pixels horizontales multiplicado por el número de verticales. Se trata de una medida de la imagen de la pantalla y dice al usuario cuánta información puede ser mostrada. Los monitores CRT suelen alcanzar resoluciones superiores a los TFT. Estos últimos suelen alcanzar los 1.024 x 768 en los modelos de 15 pulgadas y 1.280 x 768 en los de 17. Por su parte, el dot pitch o tamaño del punto es la distancia diagonal entre dos pixels del mismo color. Cuanto menor es, mejor será la definición de la imagen y más definidos aparecen los bordes.

Otro factor muy importante es la tasa de refresco a varias resoluciones, ya que el parpadeo de la imagen es una de las causas del cansancio visual. Este parámetro tiene más razón de ser en los monitores CRT, ya que en los TFT la imagen no se gene ra a base de "pantallazos" como en los primeros. Al tiempo que se eleva la tasa de refresco (hablando de los CRT), disminuye la de parpadeo. En cualquier resolución, lo mínimo aceptable son 75 Hz aunque lo recomendable son 85 Hz o más. En los TFT, este valor sirve para ajustar de forma "fina" la presentación de la imagen. De hecho, la mayoría de las pantallas están preparadas de fábrica para trabajar de forma óptima con un determinado número de hertzios.

 

 

 

 

En cuanto a la luminancia o brillo, indica la cantidad de luminosidad que es capaz de generar el aparato en cuestión. En este aspecto, los TFT son muy luminosos, siendo mejores en este punto que los CRT. Mientras tanto, el contraste determina la diferencia relativa que puede establecer la pantalla entre el color blanco y el negro. A mayor tasa, más calidad en la representación de las sombras y los tonos.

Los TFT son ligeramente más brillantes y suministran un mayor contraste que los CRT. Por ejemplo, un monitor típico de 17 pulgadas proporciona un brillo entre 90 y 130 cd/m2 (candelas por metro cuadrado), mientras que una pantalla plana alcanza entre 200 y 300 cd/m2. También hay diferencias importantes en los ratios de contraste, consiguiendo las primeras un brillo y contraste mayores. Otro de sus beneficios es que reducen los reflejos y la vista cansada. Gracias a su panel de cristal líquido, estas pantallas pueden ser colocadas de cara a una ventana sin problemas, proporcionando una buena visualización.

Modelos analizados

Es tan elevado el número de dispositivos que hay en este campo que hemos decidido establecer como denominador común el tamaño, siendo todos los modelos analizados de 15 pulgadas. De esta forma, podremos comparar mejor el precio entre unos y otros, así como el tamaño y prestaciones, puesto que todos ofrecen 1.024 x 768 de resolución nativa.

A pesar del tiempo que ha transcurrido ya, las TFT no terminan de ponerse al mismo precio que sus hermanas CRT, viniendo a costar, aproximadamente, el doble. Todos los modelos que hemos examinado rondan los 600 euros, por arriba o por abajo, mientras que no resulta difícil encontrar CRT de 17 pulgadas con el mismo tamaño real de pantalla y que trabajan a 1.024 x 768, por incluso menos de 300 euros.

Aparecen en nuestra tabla tanto los principales fabricantes y vendedores en España como otros que intentan hacerse un hueco. Básicamente, los podríamos dividir en dos tipos: multimedia o no. Los primeros son más aparatosos y pesados, llevan de serie una pareja de altavoces, con entradas y salidas de audio. Los segundos prescinden de este elemento y en ellos priman un tamaño reducido y un peso mínimo para un transporte más manejable. Dentro de cada categoría, hay una característica que determina si estamos ante un modelo de gama baja o alta: la inclusión de una entrada digital tipo DVI. Por último, es preciso señalar que los ángulos de visión es uno de los puntos que más se está mejorando, y que de cara a la compra es fácil encontrar modelos que lleguen hasta los 160º.

Sony y su impresionante gama

Este gigante de la electrónica cuenta con una familia de productos compuesta por tres series de pantallas LCD. La "S" corresponde a la gama baja y es el escalón de entrada a esta tecnología, con precios muy competitivos. Tiene tres modelos, el S51 (que analizamos en el Nº 140, pág. 128, de PC ACTUAL), S71 y S81 de 15, 17 y 18 pulgadas, respectivamente. Los intuitivos controles de color en esta serie permiten cambiar la temperatura de los mismos sin afectar ni al brillo ni al contraste.

Las apellidadas "M" disfrutan de diseños más estilizados y mayor precio. Están orientadas a aprovechar el espacio y cuentan con más prestaciones y calidad de imagen. También se compone de tres modelos, el M51D, M61 y M81, con 15, 16 y 18 pulgadas cada uno. 

Por último, la serie "N" es el no va más de la tecnología LCD de tipo TFT. Con un diseño único e innovador y un precio bastante elevado, están dirigidas a los usuarios más sibaritas. La conforman dos representantes, el N50R y N80, que son verdaderos competidores de sus primos de tipo CRT, tanto en ángulos de visión como en representación del color, gracias a la característica de ajuste Gamma. Esta serie y la anterior cuentan de serie con entradas digitales DVI-I ( Digital Video Interface-Integrated) que aseguran la compatibilidad también con sistemas analógicos y que permite migrar sin problemas al mundo digital.

 

 

 

 

 

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